Por: EFE
Milán, Italia; 25 de octubre.- Miles de personas, en su mayoría jóvenes, empezaron este sábado una manifestación en Milán (norte) para protestar contra el encarecimiento de la vida y por el amplio dispositivo policial desplegado por las autoridades.
Los asistentes desfilaron coreando consignas como Meloni vaffanculo (que se traduce como vete a tomar por culo) y somos todos antifascistas.
Entre las reivindicaciones hubo denuncias contra el alto precio de los alquileres y por unas condiciones que consideran inadmisibles en Milán, la capital económica del país.
“Hoy protestamos contra el encarecimiento de la vida y contra un Gobierno que destina dinero a las armas, pero no a la educación, a los barrios periféricos ni a la gente que realmente necesita ayuda”, declaró a EFE Davide, un estudiante de 23 años.
El joven criticó también la presencia policial y aseguró que Milán es este sábado una ciudad totalmente militarizada:
“La presencia de la policía hoy nos hace entender cómo interpreta el Gobierno el malestar de la población (…) La única respuesta que el Gobierno de Meloni es capaz de dar a las protestas, a los movimientos sociales y al malestar de la gente es esta», afirmó.

En esa misma línea, Michele, otro de los estudiantes congregados, lamentó el rumbo político del país y la falta de alternativas.
“Estoy aquí para protestar contra el Gobierno italiano y todas sus políticas de este año. El país vive una situación de parálisis política, con movimientos de extrema derecha, o aún más radicales, en el poder”, denunció a EFE.
La movilización se produce una semana después de los violentos disturbios que tuvieron lugar en el centro de la ciudad, con saqueos en tiendas y que han obligado a las autoridades a reforzar la seguridad.
El centro de Milán permanece completamente blindado con 1.400 efectivos de seguridad, entre ellos 500 militares de la brigada Folgore desplegados por Giorgia Meloni.
La marcha comenzó en la zona de Lanza, junto al Castillo Sforzesco, y avanzó en dirección a la periferia.

Enfrentamientos en Roma
Las manifestaciones convocadas en Italia derivaron en enfrentamientos entre la policía y los manifestantes en Roma y otras ciudades, como Bolonia, con quema de contenedores y lanzamiento de piedras.
La tensión aumentó a última hora de la tarde en la capital de Emilia-Romaña, donde una manifestación que había comenzado de forma pacífica desembocó en episodios de violencia en varias calles del centro.
Grupos de jóvenes con el rostro cubierto levantaron barricadas, prendieron fuego a contenedores de basura y lanzaron botellas, piedras y material pirotécnico contra los agentes.
La policía respondió con camiones equipados con cañones de agua a presión para dispersar a los manifestantes, mientras que los bomberos intervinieron para sofocar los incendios.
Los disturbios también alcanzaron Roma, donde algunas manifestaciones espontáneas se desplazaron hacia la zona arqueológica y decenas de personas lograron acceder por sorpresa al interior del Coliseo, ante la mirada de los turistas que visitaban el monumento.
El ministro de Cultura italiano, Alessandro Giuli, confirmó posteriormente que las fuerzas de seguridad recuperaron rápidamente el control del recinto y aseguró que no se habían registrado daños materiales en el anfiteatro ni personas heridas.
En las horas previas a las manifestaciones, la policía había identificado en Roma a más de 200 jóvenes y requisado pasamontañas, aerosoles y material de camuflaje en distintas estaciones y puntos estratégicos del país.
Las protestas también derivaron en incidentes en otras ciudades, donde las fuerzas de seguridad recurrieron a cañones de agua a presión para dispersar a grupos que intentaban superar los perímetros de seguridad.
En Turín (norte), la protesta empezó en la céntrica Piazza Castello y, cuando la cabecera de la protesta intentó avanzar y romper el perímetro de seguridad, las autoridades respondieron con cargas de contención.
Las movilizaciones de este sábado para denunciar el encarecimiento de la vida, el precio de la vivienda y el rearme militar se desarrollaron bajo un estricto blindaje de seguridad tras los saqueos y destrozos registrados el fin de semana previo en Milán.